¿Necesitamos diseñar otro producto?

Antes de preguntarnos cómo hacerlo sostenible, quizás deberíamos preguntarnos si necesitamos hacerlo.

Durante mucho tiempo, el trabajo del diseño ha comenzado con una pregunta bastante predecible: ¿qué podemos crear?

Un nuevo producto. Una nueva colección. Un nuevo material. Una nueva solución.

Incluso cuando hablamos de sostenibilidad, muchas veces seguimos utilizando la misma lógica. Buscamos un material reciclado, una fibra de menor impacto, un packaging diferente o una manera más eficiente de producir.

Todas esas decisiones pueden ser importantes. Pero existe una pregunta anterior que hacemos con mucha menos frecuencia:

¿Era necesario producir algo nuevo?

Me interesa esta pregunta porque cambia completamente el punto de partida del proceso de diseño.

Antes del material está la decisión

Podemos reemplazar una materia prima convencional por una recuperada. Podemos reducir el packaging. Podemos producir localmente. Podemos diseñar un producto para que sea reciclable.

Pero un objeto fabricado con un material de menor impacto no se vuelve automáticamente necesario.

Creo que aquí existe una diferencia importante entre intentar hacer un producto de manera más sostenible y comenzar a diseñar desde la sostenibilidad.

Lo segundo obliga a mirar el problema completo.

Quizás la respuesta sea crear algo nuevo.

Pero quizás sea reparar algo que ya existe.

Adaptarlo.

Compartirlo.

Recuperar un material disponible.

Cambiar la manera en que lo utilizamos.

O incluso decidir no producir.

Esta mirada dialoga con los principios de la economía circular, que buscan mantener productos y materiales en circulación y evitar que se transformen prematuramente en residuos. En moda, la Ellen MacArthur Foundation identifica modelos como la reparación, reventa, alquiler y reconfiguración como maneras de mantener productos existentes en uso y disminuir la dependencia de la producción de nuevos artículos.

Diseñar también puede ser editar

Normalmente asociamos el diseño con agregar.

Nuevas formas.
Nuevos objetos.
Nuevas funciones.
Nuevos materiales.

Pero diseñar también puede significar seleccionar, quitar, reorganizar, adaptar y decidir qué merece permanecer.

Esta idea adquiere especial relevancia cuando pensamos en la cantidad de objetos y materiales que ya existen.

En Chile, la Estrategia de Economía Circular para Textiles al 2040 plantea precisamente la necesidad de prevenir la generación de residuos, prolongar la vida útil de los textiles y fomentar su calidad, reutilización y valorización. Una de sus cuatro metas es disminuir el sobreconsumo de productos textiles.

Por eso me interesa imaginar un proceso de diseño que no necesariamente comience frente a una hoja en blanco.

Puede comenzar frente a lo que ya existe.

¿Qué tenemos?

¿Qué funciona?

¿Qué dejó de funcionar?

¿Qué podría repararse?

¿Qué podría transformarse?

¿Qué materiales ya están disponibles?

¿Qué podríamos seguir utilizando?

Y recién entonces:

¿Necesitamos algo nuevo?

Una pregunta antes de diseñar

No creo que la respuesta deba ser siempre dejar de producir. Necesitamos productos, innovación, materiales y soluciones nuevas.

Lo que propongo es algo más sencillo: incorporar una pregunta adicional al proceso de diseño.

¿Vale la pena que este producto exista?

Y solamente después preguntarnos cómo debería ser diseñado.

Quizás uno de los cambios más importantes del diseño sostenible no esté únicamente en cómo hacemos las cosas, sino también en aprender a decidir qué cosas vale la pena hacer.

PARA LLEVARSE

No producir también puede ser una decisión de diseño.

Referencias

Ellen MacArthur Foundation. Fashion and the Circular Economy y The Fashion ReModel: Circular Business Models in Fashion.

Ministerio del Medio Ambiente de Chile. Estrategia de Economía Circular para Textiles al 2040.

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Un material sostenible no hace sostenible a un producto